Hacia una perspectiva sociocultural y económica en la política contra la alimentación no saludable

Nota: este artículo fue publicado en la revista Salud Pública de México y es una mini-revisión de la política actual contra el combate de la obesidad y su referencia es: Laguna-Camacho A (2017) Hacia una perspectiva sociocultural y económica en la política contra la alimentación no saludable. Revista Salud Pública de México 59, 124-125.

México y muchos países en desarrollo atraviesan un cambio de comidas tradicionales a consumo de alimentos industrializados altos en azúcar, grasa y sal.1 A esto en gran parte se atribuye el dramático incremento en prevalencia de obesidad y enfermedades crónicas. Para combatir estos problemas de salud pública la estrategia se ha enfocado en promover la alimentación “saludable” a través de recomendaciones a la población sobre que alimentos consumir o que dieta seguir. Tales recomendaciones sin embargo aíslan a los alimentos de su contexto sociocultural. Esto es, aunque la gente piensa en fruta, vegetales y agua cuando habla de saludable,2 no hay una relación clara de estas recomendaciones con las prácticas tradicionales que la población ya práctica. En una comunidad por ejemplo una persona comentó que no podía comer saludable porque no le alcanzaba para comprar pan integral y jamón de pavo, y que solo podía comer tortilla, papa y quelites (lo cual es nutritivo).
El hecho de que las tradiciones alimentarias sean adecuadas para cubrir las necesidades nutricionales refleja el valor de la sabiduría popular en elegir alimentos y preparaciones que guarden armonía a nivel social y biológico.
Por otra parte, mientras que el énfasis de la intervención se ha centrado en el individuo, el papel de la industria alimentaria en la alimentación no saludable ha sido poco señalado.3 Las comidas caseras típicas compiten contra la alta distribución de alimentos industrializados en las localidades. Los alimentos industrializados no saludables son intensamente promovidos y presentados de forma positiva al público, la gente por conveniencia termina adquiriéndolos. La frecuente exposición a estos alimentos en la mayoría de establecimientos de comida y tiendas donde la gente los consume genera la percepción de que es lo normal consumirlos. La gente con sobrepeso y obesidad llega a consumir de 10 a 15 veces por semana alimentos no saludables.4
La intervención meramente informativa continuará siendo ineficaz en tanto continúe la alta oferta de alimentos industrializados no saludables.5 El presupuesto para promover la alimentación saludable es muchas veces menor al destinado por la industria alimentaria para marketing de productos alimenticios. 
Además, mientras la ciencia médica y nutricional buscan insistentemente causas únicas, la causalidad de enfermedades se ha vuelto muy compleja.La evidencia disponible es inconsistente y escaza. La falta de una base de evidencia desvía la responsabilidad de regular por esta vía a la industria alimentaria. 
Ante este escenario, nuevas perspectivas quizá sean necesarias para guiar las políticas contra las enfermedades crónicas entre la población. El alcance de la intervención en materia alimentaria debiera extenderse hacia los determinantes socioculturales y económicos. Esto incluye proteger las buenas tradiciones de alimentación a través de la promoción de estas prácticas entre la población. También incluye mayor regulación de la industria alimentaria para que los alimentos ofrecidos al público sean nutritivos. 
Referencias
1. Satia JA. Dietary acculturation and the nutrition transition: an overview. Appl Physiol Nutr Metab 2010;35:219-223.
2. Laguna-Camacho A, Booth DA. Meals described as healthy or unhealthy match public health education in England. Appetite 2015;87:283-287.
3. Nestle M. Food politics: how the food industry influences nutrition and health. USA: University of California Press Ltd, 2013.
4. Laguna-Camacho A. Direct effects of fatty meals and adiposity on oxidized low-density lipoptotein. Obes Res Clin Prac 2015;9:298-300.
5. Swinburn B, Sacks G, Ravussin E. Increased food energy supply is more than sufficient to explain the US epidemic of obesity. Am J Clin Nutr 2009;90:1453-1456.
6. Ulijaszek S. With the benefit of Foresight: Obesity, complexity and joined-up government. BioSocieties 2015;10:213-228.




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¿Cuánto ejercicio estamos haciendo?

Pasante Lic. en Nutr. Gustavo A. Nava Castro. Servicio social


Dr. Antonio Laguna Camacho. Profesor de tiempo completo

Centro de Investigación en Ciencias Médicas (CICMED), Universidad Autónoma del Estado de México

La Organización Mundial de la Salud ha reportado que de 1980 a la fecha se ha duplicado la cantidad de personas con obesidad en el mundo (OMS, 2016). México esta entre los países con más alta prevalencia de sobrepeso y obesidad, dos de cada tres personas tienen exceso de peso (Gutierrez et al., 2012). 
En el CICMED se encontró en la evaluación inicial de los participantes que ingresan a un Mini-Programa para Perder Peso que 50% no realizan ejercicio ningún día de la semana, 30% se ejercitan 1 o 2 veces por semana y 20% se ejercita 3 o más veces por semana. Estos hallazgos nos muestran lo común que es en nuestra localidad ser sedentario.
El ejercicio incrementa el gasto calórico, por lo que practicarlo con regularidad puede promover un peso saludable (Swift et al., 2016). Ejercitarse habitualmente contribuye además a disminuir el estres, mejorar la calidad del sueño, prevenir el desarrollo de demencia, hipertensión, dislipidemia, diabetes tipo 2 y otras enfermedades (Dart et al., 2016). 
La norma oficial mexicana para la obesidad recomienda realizar ejercicio 3 o más días a la semana (NOM 008). Rutinas de ejercicio sugeridas incluyen caminar, correr, gimnasio, clases de baile.
Finalmente te invitamos a participar en el Mini-programa para perder peso llevado a cabo en el CICMED donde se promueve disminuir el consumo de alimentos no saludables y aumentar ejercicio. A través de esta iniciativa de la UAEMéx contribuiras a incrementar tu bienestar y también a disminuir la obesidad en Toluca y alrededores.

El CICMED se encuentra en Jesus Carranza 205. Colonia Universidad, Toluca.
Contacto al teléfono 2194122 ext. 152 o al email alagunaca@uaemex.mx
Más información en la página web: www.facebook.com/miniprogramaparaperderpeso 
Fuentes
DART H., N. Nguyen y G. Colditz (2016), “Physical Activity and Chronic Disease Prevention”, en C. Stein, A. Stracciolini and K. Ackerman (eds.), The Young Female Athlete. Switzerland: Springer International Publishing, pp.163-179.

GUTIÉRREZ J.P., J. Rivera-Dommarco, T. Shamah-Levy et al. (2012), Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012. Resultados Nacionales. Cuernavaca, México: Instituto Nacional de Salud Pública.
NORMA OFICIAL MEXICANA 008-SSA3 (2010), Para el tratamiento integral del sobrepeso y la obesidad. México: Secretaría de Salud.
OMS (2016), “Nota descriptiva No. 311. Obesidad y sobrepeso”. Disponible en: <http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/es/>
SWIFT D., N. Johannsen, T. Church (2016), “Physical Activity Programs” en J. Mechanick and R. Kushner (eds.), Lifestyle Medicine. Switzerland: Springer International Publishing, pp. 121-127.
Este artículo fue editado por la revista Perfiles HT en su número noviembre-diciembre http://perfiles.uaemex.mx/ht/ht34.pdf
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Red a favor de alimentos saludables en Toluca

Centro de Investigación en Ciencias Médicas (CICMED) UAEMéx
Invita al 1er Foro
“Comiendo por la Salud”
25 Noviembre 2015, 11am-2pm en auditorio CICMED
Entrada libre
PhD Antonio Laguna Camacho, Profesor-Investigador CICMED
Dr en EP Amado López Arriaga, Coordinador CICMED
La alimentación es una conducta continua de los seres humanos. La selección de alimentos por un individuo puede ser saludable o no saludable. Por esto, los alimentos que consumimos pueden beneficiar o perjudicar nuestra salud. Existe congruencia entre lo que la gente percibe como saludable o no y lo indicado por las guías alimentarias oficiales (Laguna-Camacho & Booth, 2015: 283). Sin embargo, la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad en el país indica que mucha gente consume frecuentemente alimentos no saludables (Olaiz-Fernández, Rivera-Dommarco, Shamah-Levy et al., 2006). Esto muestra que hay otros factores más allá de saber que el alimento es saludable o no para consumirlo. Algunas de estas influencias tienen que ver con el contexto en que consumimos nuestros alimentos (Tomiyama, Mann & Conner, 2009: 72). Por ejemplo, una comida fuera de casa se asocia a mayor consumo de calorías que comer en casa. De forma similar, comer mientras otros comen desinhibe la restricción alimentaria particularmente en personas con sobrepeso. También, la exposición a alimentos en si misma podría llevar comerlos, especialmente si el alimento es tentador, por lo que es mas probable terminar comiendo pastel si se esta frente a una rebanada.
Identificando la necesidad de informar a la población acerca de los efectos de los alimentos sobre nuestro bienestar, el CICMED esta gestionando una nueva iniciativa llamada la Red a favor de alimentos saludables en Toluca. En esta iniciativa participan investigadores, profesionistas de la salud, estudiantes, y principalmente gente de la localidad. De esta forma se crea una sinergia con el fin de promover los alimentos saludables que pueden consumirse en Toluca y alertar sobre el consumo de los no saludables. El proyecto busca contribuir así a disminuir la sobrealimentación y por tanto la obesidad.
La iniciativa es pertinente hoy más que nunca donde los alimentos ricos en grasa, azúcar y sal abundan en la mayoría de los establecimientos de comida, supermercados, centros comerciales, pequeñas tiendas, etc.
La obesidad se ha transmitido de persona a persona a través de círculos sociales (Christakis & Fowler, 2007: 370). La Red a favor de alimentos saludables usa esta misma influencia social para que los miembros de la localidad cuiden su alimentación y la de personas cercanas a ellas.
Una actividad es dinamizar en redes sociales como Facebook esta alerta entre la población a través de imágenes que muestran alimentos que comúnmente consumimos en Toluca. Además se realizan estudios de campo para conocer la opinión del publico sobre que nos lleva a consumirlos.
Los primeros avances se diseminarán por colaboradores de la Red a favor de alimentos saludables en un Foro titulado “Comiendo por la Salud. Este evento CICMED esta dirigido a la gente de Toluca. Se tocaran de forma accesible para el publico temas como efectos de comer no saludablemente, influencias para comer saludable y no saludable, como optar por alimentos saludables, etc. 
El CICMED está localizado en calle Jesús Carranza 205, Col. Universidad, Toluca.
Más información en redafavordealimentossaludables.wordpress.com o facebook.com/eventos.cicmed
Fuentes
LAGUNA-Camacho A y Booth DA (2015) “Meals described as healthy or unhealthy match public health education in England” en Appetite, 87, p. 283–287
OLAIZ-Fernández G, Rivera-Dommarco J, Shamah-Levy T y cols. (2006) “Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006” Cuernavaca, México: Instituto Nacional de Salud Pública.
TOMIYAMA AJ, Mann T y Conner L (2009) “Triggers of eating in everyday life” en Appetite 52, p. 72–82.
CHRISTAKIS NA y Fowler JH (2007) “The spread of obesity in a large social network over 32 years” en New England Journal of Medicine, 357, p.370-379

Este artículo fue editado por la revista Perfiles HT en su número noviembre-diciembre:



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Combatiendo la obesidad: descripciones de nuestras conductas contra monitores portátiles



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Los científicos no deberían hacer que la gente use instrumentos y cámaras para medir cuanta energía ingieren o gastan. La física y química no pueden capturar nuestros patrones diarios de actividades, como son la alimentación y ejercicio. Los científicos deberían preguntar a la gente en palabras acorde a su cultura cuando comen o se ejercitan de cierta forma. Los efectos en peso de tales hábitos descritos realísticamente nos mostrará como reducir o evitar la obesidad y sus riesgos.
Estos puntos son hechos en el número actual del International Journal of Obesity [http://www.nature.com/ijo/journal/v39/n7/full/ijo201562a.html] contra la propuesta de 30 investigadores lideres que los diarios dietéticos y cuestionarios de ejercicio sean abandonados y que nuestra energía gastada o descanso y consumo de alimentos o bebidas sean monitoreados a través de aparatos pegados al cuerpo.
En su crítica Prof. David Booth en Inglaterra y Dr. Antonio Laguna Camacho en México señalan que las personas cambian lo que hacen cuando saben que están siendo observadas. Tales sesgos de investigación aplican tanto a las lecturas en monitores portátiles como a los reportes escritos. Más aún, las bases de datos sobre la energía en alimentos y movimientos son muy crudas como para relacionarse a la ganancia o pérdida en peso de un individuo.
En lugar de esto, Booth y Laguna Camacho argumentan que los científicos deberían comunicarse con los términos reales de la cultura en que la gente con problemas de peso vive. Si ellos midieran los efectos en peso del cambio en cada patrón de alimentación y ejercicio, se tendría evidencia de cuales individuos pueden ser aconsejados en que es lo mejor que pueden hacer y los expertos pueden buscar la mejor manera de apoyar los hábitos que reducen peso.

Dr. Laguna Camacho implemento un estudio piloto de un desarrollo para encontrar hábitos reductores de peso durante su investigación de PhD con Prof. Booth en la Universidad de Birmingham en un Fellowship del Gobierno Mexicano (CONACyT). El ha continuado esta investigación en el Centro de Investigación en Ciencias Médicas (CICMED) de la UAEMéx, email: alagunaca@uaemex.mx. David Booth puede ser contactado por email a D.A.Booth@Bham.ac.UK hasta Julio 2015 y después en la Universidad de Sussex, D.A.Booth@sussex.ac.uk

Salud en el siglo XXI: contribución del individuo pero también de la comunidad y gobierno

PhD in Psicol. Antonio Laguna-Camacho

Centro de Investigación en Ciencias Médicas, Universidad Autónoma del Estado de México (CICMED UAEMéx)
Email: alagunaca@uaemex.mx
Paper de ponencia en Congreso Internacional de Bioética UAEMéx 
Abstract
At individual level, as part of a society, to solve global troubles everyone should collaborate. At group level also, communities and authorities should support individuals. Yet our current global system is stuck with unfair rulers and mercantilism. It constructs behaviours that lead to collective dysfunction and environmental destruction. The case of food industry focusing on profit rather than health is addressed. Many processed foods contain chemical compounds able to filtrate the vascular wall and cause heart disease. Therefore, an abundance of industrialised foods exposes people to serious health risks. A new socioeconomic system must emerge. The choice is still at hand. To take care of our individual health as well as our planet we need sustainable lifestyles, otherwise, where things are going?
Keywords: health care; socioeconomic model; government
Introducción
El siglo XXI es un tiempo difícil para la humanidad global. Todo está interconectado. Lo que sucede a nuestro alrededor nos afecta. Los problemas son a gran escala, para tratar de resolverlos se necesita de participación social (Chiavenato, 2006). Como parte de una sociedad, cada persona debiera contribuir preferentemente a las necesidades locales. Respecto a la problemáticas en el ámbito de salud, se necesita un adecuado sistema de gobierno y acción social. La Organización Mundial de Salud (1978) define participación comunitaria como el proceso en virtud del cual los individuos y familias asumen responsabilidades en cuanto a su bienestar propios y de la colectividad y mejoran la capacidad de contribuir a su propio desarrollo económico y comunitario.
Tanto enfermedades mentales como físicas derivadas de las condiciones del mundo industrializado moderno impactan a gran proporción de la población Mexicana (Secretaria de Salud, 2014). La revolución industrial inicio con inventos mecánicos en Inglaterra entre 1700 y 1900. Desde entonces la industria se extendió globalmente. La industrialización permitió incrementar la producción a gran escala y sostener a una creciente población (Johnston, Fanzo & Cogill, 2014). Nuestra experiencia diaria demuestra sin embargo que el sistema de producción capitalista en el que se basa la industria es disfuncional.

Se ha propuesto que la sociedad está atrapada en una prisión de cuatro paredes: economía, desigualdad, menor acceso a necesidades básicas y conflicto (George, 2010). De acuerdo a ciertas teorías, el sistema mercantil se caracteriza por una lucha de clases (Chiavenato, 2006). Por una parte, una pequeña elite de personas posee el capital, por otra parte gran proporción de la población es sometida por el sistema establecido. Es interesante que una ideología darwiniana social concuerda con el actual sistema socioeconómico (Nelson, 2006). Ideas populares como la sobrevivencia del más fuerte son altamente prevalentes, lo cual justifica discriminar o pasar opresivamente sobre otras personas y distorsiona la conducta social contraria a la idea de cooperación social (Dawkins, 1989). El sistema por tanto se aparta de lo que debe ser (ética) para servir meramente a un propósito capitalista que busca generar utilidad para la elite a costa de pobreza de la mayoría gente llamadas “masas.” En adición a esto, los procesos industriales consumen y contaminan significativamente el medio ambiente natural (Johnston, Fanzo & Cogill, 2014).

El caso de los alimentos procesados no saludables
Aquí se toca el caso de la industria alimentaria donde fines de lucro remplazan los de nutrición. Es interesante que la industrialización de alimentos coincide con el reciente incremento entre la población de obesidad y enfermedades asociadas (Prentice, 2006). Un vasto número de alimentos industrializados son ricos en calorías por lo que facilitan el sobreconsumo calórico (Mozaffarian, Hao, Rimm, Willet & Hu, 2011; Laguna-Camacho, 2015a). Más aun, un mayor determinante de alteraciones biológicas es la composición química de alimentos procesados, ya sea por modificación de la composición natural del alimento o por la adición de ingredientes artificiales (Simmons, Schlezinger & Corkey, 2014). Por ejemplo, formas de grasa modificadas que no pueden ser metabolizadas normalmente, filtran la pared vascular y favorecen reacción inflamatoria por acción inmune (Samson, Mundkur & Vakkar, 2012). Su acumulación contribuye a desarrollo de enfermedad cardiovascular (Laguna-Camacho et al., 2015).

En un proyecto desarrollado actualmente en el Centro de Investigación de Ciencias Médicas (CICMED) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) se está encontrando en miembros de la localidad que las asociaciones más fuertes con alteración de peso son las de frecuencia de episodios alimenticios ricos en calorías (Laguna-Camacho, 2015a). En particular, los ejemplos reportados de estos episodios incluyen precisamente alimentos industrializados como hamburguesa, papas fritas, pizza, tacos, frituras, galletas, chocolate, etc. Tales alimentos son correctamente percibidos por la población como no saludables (Laguna-Camacho & Booth, 2015; Laguna-Camacho, 2015b). Así, los episodios alimenticios de las personas tenderán a ser saludables en tanto alimentos industrializados sean excluidos.

En adición, otras mediciones del mismo estudio indican que el éxito percibido en auto-regular peso corporal se asoció directamente con el grado de salud de episodios alimenticios (Laguna-Camacho, 2015b). Es decir, una falla en auto regulación puede exponer a la gente al riesgo de no comer saludable (Fishbach A, Friedman RS & Kruglanski, 2003). Esto es relevante si la gente es incapaz de restringirse de consumir alimentos no saludables en un ambiente moderno donde estos son abundantes. Por ejemplo, las consecuencias de consumir frecuentemente alimentos no saludables puede aumentar en pocas semanas el efecto aterogénico de la hiperlipemia en personas con exceso de peso (Laguna-Camacho et al., 2015).

Papel del gobierno en torno a la salud
Debemos considerar que el organismo humano es una entidad biológica. Proviene de un mundo natural con el que hemos interactuado por miles de años. El cuidado de la salud requiere quizá regresar a lo natural. Si la gente es vulnerable al ambiente artificial creado, la recomendación al gobierno es intervenir regulando la industria de alimentos y bebidas no saludables así como los lugares de su venta. En el caso de México es recomendable además no seguir el modelo consumista de países industrializados desarrollados. Se ha propuesto también que todos los sectores del gobierno tengan como meta común la salud (Frenk, 2009).

Modelos alternativos al capitalismo como el Green Deal promueven cambio en valores centrales alrededor de los cuales la economía y estado son organizados: estos son justicia social, sustentabilidad ambiental y bienestar colectivo (Harcout, 2014). El concepto “Buen Vivir” integra estrategias de diferentes lugares en América latina que buscan crear harmonía entre humanidad y naturaleza basada en equilibrio social, reciprocidad con otros y con la naturaleza (Gudynas, 2011).

Conclusión
Entre tanto, para ser saludables, las personas deben vencer el ambiente establecido. De acuerdo a las recomendaciones para una alimentación saludable en México (Secretaria de Salud, 2012), la alimentación habitual puede integrarse por alimentos básicos sin necesidad de incluir alimentos industrializados. Nuestras costumbres tradicionales eran más saludables que ahora porque no incluían alimentos procesados. La población quizá debe buscar el ambiente natural-tradicional. La consecuencia será la buena salud. Tal experiencia nos llevará a hacerlo formar costumbres saludables que no deterioren el medio ambiente (Jonhston et al., 2014). Esto no es una utopía dado que aun vivimos en un planeta de vastos entornos naturales.
Referencias
Chiavenato I (2006) “Introducción a la teoría general de la administración” México, Mc Graw Hill.
Dawkins R (1989) “The selfish gene.” UK, OUP.
Fishbach A, Friedman RS & Kruglanski AW (2003) “Leading us not unto temptation: momentary allurements elicit overriding goal activation” Journal of Personality & Social Psychology, 84: 296–309.
Frenk J (2009) “Reinventing primary health care: the need for systems integration” Lancet, 374: 170–73.
George S (2010) “Whose crisis, whose future? Towards a greener, fairer, richer world” UK, Policy Press.
Gudynas E (2011) “Buen Vivir: Today’s tomorrow development” 54: 441-447.
Harcourt W (2014) “The future of capitalism: a consideration of alternatives” Cambridge Journal of Economics, 38: 1307–1328
Johnston JL, Fanzo JC & Cogill B (2014) “Understanding sustainible diets: a descriptive analysis of the determinants and process that influence diets and their impact on health, food security and social sustainability” Advances in Nutrition, 5: 418–429
Laguna-Camacho A (2015a) “Mini-programa para perder peso: sencillo y efectivo” Perfiles HT, 15: 46–47
Laguna-Camacho A (2015b) “Success at watching weight associated with reports of healthier eating” [Submitted manuscript]
Laguna-Camacho A, Alonso Barreto AS & Mendieto Zeron H (2015) “Direct effect of adiposity and fatty meals on low-density lipoprotein” Obesity Research & Clinical Practice 9, 298–300 doi: 10.1016/j.orcp.2015.03.008

Laguna-Camacho A & Booth DA (2015) “Meals described as healthy or unhealthy match public health education in England” Appetite, 87: 283–2887.
Mozaffarian D, Hao T, Rimm E, Willet W & Hu FB (2011) “Changes in diet and lifestyle and long-term weight gain in women and men” New England Journal of Medicine, 364: 2392–2404.
Nelson R (2006) “Evolutionary social science and universal Darwinism” Journal of Evolutionary Economics, 16: 491–510.
Organización Mundial de la Salud (1978) “Atención Primaria de Salud” Declaración de Alma Ata.
Prentice AM (2006) “The emerging epidemic of obesity in developing countries” International Journal of Epidemiology, 35: 93–99.
Secretaria de Salud (2014) “Programa Sectorial de Salud. Promoción a la salud y determinantes sociales 2013-2018” México, SS.
Samson S, Mundkur L & Vakkar V (2012) “Immune response to lipoproteins in atherosclerosis” Cholesterol, 571846.
Secretaria de Salud (2012) “Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria. Criterios para brindar orientación” México, NOM 043 SSA2.
Simmons AL, Schlezinger JJ & Corkey BE (2014) “What are we putting in our food that is making us fat? Food additives, contaminants and other putative contributors to obesity” Current Obesity Reports, 3: 273–285

Entrevista: mejora en cuatro semanas la salud de tu corazón consumiendo menos comidas ricas en grasa

Entrevista en Uniradio hablando sobre como mejorar la salud del corazón consumiendo menos comidas ricas en grasa

Mini-programa para perder peso: breve, sencillo y efectivo

por doctor Antonio Laguna Camacho
Profesor de Tiempo Completo. Centro de Investigación en Ciencias Médicas (CICMED). Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM)

Siete de cada diez mexicanos adultos tienen sobrepeso u obesidad (INSP, 2012). Esto es una preocupación social. La obesidad conlleva alteraciones causantes de enfermedad cardiovascular. Una modesta pérdida de peso es recomendable para prevenir estos riesgos (Goldstein, 1992: 397). 
Un problema de los tratamientos convencionales para perder peso es que requieren cambiar al mismo tiempo diversos hábitos de alimentación y actividad física. Esto es muy difícil de mantener, por lo cual la persona abandona los cambios recomendados (Mata et al., 2010: 37) y en consecuencia recupera el peso perdido (rebote) (Mann et al., 2007: 220). Algo similar pasa con las dietas reductoras de moda, las personas las inician en lunes y para el viernes dicha dieta ya es historia.
Atendiendo a este problema de falta de un programa para perder peso breve, sencillo y efectivo, durante mi doctorado con David A. Booth en la Universidad de Birmingham UK y subsecuentemente en el CICMED UAEM, he desarrollado un novedoso programa para perder peso basado en practicar un hábito alimenticio por cuatro semanas (Laguna Camacho & Booth, 2013: 471). Esto es, la intervención es recomendar un hábito alimenticio sencillo en lugar de una dieta compleja.
Dado que el desayuno es el primer episodio del día para una alimentación saludable, en el 2014 se comenzaron a trabajar hábitos de desayuno. Cerca de 400 personas del público general han participado entre enero y diciembre en este proyecto del CICMED UAEM apoyado por CONACYT.  En este artículo informativo se presentan algunos hallazgos preliminares sobre practicar un desayuno con alta proporción de proteína. 
Aunque estudios anteriores han mostrado que el consumo de alimentos ricos en proteína en el desayuno disminuye el apetito durante la mañana, poca evidencia existe sobre su efecto en peso (Vander Wal et al., 2008: 1545). Para probar tal efecto, la recomendación a 47 participantes fue practicar más frecuentemente de lo usual un desayuno alto en proteína, el cual consistió en consumir jamón, queso, huevo o carne en alguna preparación común como un sándwich de jamón con queso, dos tacos de huevo/guisado. Los participantes registraron además los episodios no saludables de alimentación durante las cuatro semanas. 
En línea con lo esperado, con el aumento en la práctica de desayuno alto en proteína de 2 a 5 veces por semana (t = -14.2, p < 0.0001) se observó una reducción en peso de 71.5 a 70.8 (t = 4.1, p < 0.0001) y en masa grasa de 26.5 a 25.6 (t = 3.4, p < 0.001) (Figura 1). Más aún, se encontró que el efecto sobre el peso del desayuno rico en proteína se debe a que quizá el incremento en saciedad contribuyó a disminuir el consumo promedio de episodios alimenticios ricos en calorías de 11 a 8 veces por semana (t = 3.4, p < 0.001).


Figura 1. Aumento en frecuencia de desayuno alto en proteína y disminución paralela en peso y grasa corporal en un periodo de 4 semanas.
Como se mencionó, la pérdida alcanzada por enfocarse en practicar un hábito alimenticio, fue cerca de 1 kg de grasa corporal, que equivale literalmente a 10 barras de mantequilla. Por tanto, el protocolo conductual propuesto promete ser una novedosa alternativa para ayudar a disminuir el efecto adverso del exceso de peso en la salud.


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En un estudio basado en datos de la misma población se encontró que la reducción en consumo de alimentos ricos en calorías y en adiposidad corporal disminuyó un biomarcador de aterosclerosis (LDL-ox), lo cual indica el efecto clínico positivo de la intervención en un hábito alimenticio. Esto es, un pequeño cambio como un desayuno saludable, puede hacer una gran diferencia en nuestra salud.
En la temporada 2015 del Mini-Programa para Perder Peso se espera probar si cambios en hábitos alimenticios de otras horas del día como colaciones y comidas saludables tienen efecto reductor de peso.
 Te invitamos a participar, el programa es libre de costo. Solo es cuestión de asistir a 3 visitas (una visita por mes) en el CICMED.
Más informes
Teléfono: 2194122 ext. 152. Email: alagunaca@uaemex.mx
Referencias
INSP (2012) Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012. Instituto Nacional de Salud Pública. México.
GOLDSTEIN BJ (1992) Beneficial health effects of modest weight loss. International Journal of Obesity and Related Metabolic Disorders. 16. p.397-415.
MATA J, TODD PM & LIPPKE S (2010) When weight management lasts. Lower perceived rule complexity increases adherence. Appetite. 54. p. 37–43.
MANN T, TOMIYAMA AJ, WESTLING E et al. (2007) Medicare’s search for effective obesity treatments: diets are not the answer. American Psychologist. 62. p. 220–233.
LAGUNA CAMACHO & BOOTH DA (2013) Measurement of the effect on weight of a change in the frequency of a locally recognised pattern of eating or exercise. Appetite. 71. p. 471.
VANDER WAL SJ, GUPTA A, KHOSLA P & DHURANDHAR NB (2008) Egg breakfast enhances weight loss. International Journal of Obesity. 32. p. 1545–1551.


[Nota: este artículo es la versión original enviada a la revista Perfiles HT de la UAEMéx publicada en el número 15, páginas 46-47 en 2015 y reporta algunos datos sobre la temporada del Mini-para perder peso de ese año, actualmente en 2017 trabajamos nuevos hábitos alimenticios aunque la intervención es similar]





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Comic del mini programa

El mini-programa para perder peso consiste en tres sencillos pasos:
1. Visita inicial donde se te recomienda un desayuno o comida saludable
2. Practicar 4 semanas el desayuno o comida saludable recomendado con monitoreo
3. Visita final para ver el...






El mini-programa para perder peso consiste en tres sencillos pasos:
1. Visita inicial donde se te recomienda un hábito saludable
2. Practicar 4 semanas el hábito saludable recomendado con monitoreo
3. Visita final para ver el resultado en el peso de este pequeño cambio alimenticio

La verdad sobre las pastillas para perder peso

A todos nosotros nos gusta la idea de la pildora mágica. El caso de pastillas para perder peso no es la excepción. Desde las pastillas de colores, chochitos, suplementos nutricionales, hasta los fármacos médicos, siempre nos prometen el resultado que deseamos sin riesgos. Es importante sin embargo conocer el impacto verdadero de meter todos estos químicos artificiales a nuestro organismo.
Puedo comentar de inicio, que una pastilla que ayude a perder peso sería un gran negocio. La prevalencia de exceso de peso es muy alta en la población general. Por tanto debemos considerar un fin de lucro detrás de cada oferta o promesa que nos hacen con cada producto para perder peso. Después de una  década de fármacos para perder peso, uno por uno han sido retirados del mercado. Esto por que se encontró que su consumo se asociaba a eventos cardiovasculares como ataque cardiaco.
Actualmente solo un fármaco para pérdida de peso esta disponible en el mercado. Este fármaco es orlistat y evita la absorción de 30% de la grasa de la dieta. De forma interesante, orlistat es un fármaco que no se absorbe, es decir, no penetra el tuvo digestivo. Entre gastar tu dinero 6 meses en orlistat o reducir ingestión de grasa, pues mejor disminuye la grasa con un cambio alimenticio sencillo.
Algunos químicos como anfetamina y efedrina todavía se prescriben ilegalmente en clínicas para perder peso. Estas y otras preparaciones actúan a través de suprimir el apetito o estimular la oxidación de ácidos grasos como fuente de energía. Respecto a los suplementos alimenticios, los estudios encuentran que su efecto reductor de peso es a lo mucho mínimo.
En general, consideremos que todas estas pastillas reductoras de peso son químicos artificiales, por eso su eliminación del organismo es muy problemática alterando además el funcionamiento normal de todas las células. De hecho, el efecto anorexigénico o supresor de hambre con la ingestión de estos fármacos se debe más a su toxicidad que a su mecanismo de acción propuesto Como contraste, practicar un desayuno alto en proteína puede de forma segura contribuir a reducir ansiedad por comer. 
En general, la mejor opción para perder peso es practicar hábitos alimenticios saludables. De hecho, cada hábito alimenticio que practicamos es un estimulo calórico constante, día a día nuestros hábitos contribuyen a nuestra tasa de ingestión calórica, la cual es una determinante dominante de nuestro peso y grasa corporal. Como se esta encontrando en el Mini-Programa para Perder Peso, un cambio alimenticio sencillo puede ayudarnos a tener un peso mas ligero en pocas semanas.
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Intervención en un hábito dietético para reducción de peso




Plática de doctor Antonio Laguna Camacho en el 6°Congreso Internacional de Investigación en Salud 2014 presentando inicios de su método contra obesidad
Reporte extenso: Laguna Camacho A (2014) Intervención en un hábito dietético para reducción de peso. Libro electrónico 6º Congreso Internacional de Investigación en Salud pp. 284-290UAEMéx. México. ISBN 978-607-00-7950-4


Intervención en un hábito dietético para reducción de peso

A Laguna Camacho, BSc, PhD

Resumen
Introducción: En países industrializados, la prevalencia de sobrepeso y obesidad alcanza a la mayor parte de la población. El exceso de peso se asocia con alteraciones metabólicas. Para prevenir desarrollo de enfermedades asociadas con obesidad, formas de reducción de peso duradera son todavía necesarias. Protocolo conductual: Este reporte presenta los hallazgos preliminares de un nuevo protocolo para reducir peso basado en practicar un hábito alimenticio. En particular se aborda el caso del hábito del desayuno alto en proteína. Se ha encontrado previamente que el consumo de alimentos ricos en proteína en el desayuno disminuye el apetito durante la mañana. A través de este mecanismo se hipotiza que practicar más frecuentemente un desayuno alto en proteína disminuye la tasa de ingestión calórica con un efecto subsecuente reductor de peso. Resultados: En línea con esta hipótesis, en el protocolo llevado actualmente a cabo, casos de participantes que incrementan de 2 a 5 veces la frecuencia promedio semanal de desayuno alto en proteína muestran en una reducción promedio de 0.7 kg de peso y 1 kg de grasa corporal. Implicaciones: El protocolo conductual propuesto promete ser una novedosa alternativa para ayudar a disminuir la obesidad entre la población y su efecto adverso en salud.
Palabras clave
Desayuno alto en proteína, saciedad postprandial, perdida de sobrepeso, conductas compensatorias

Introducción
Peso y salud
El sobrepeso y la obesidad han incrementado rápidamente en muchos países industrializados (1). Excesivo peso corporal causa alteraciones metabólicas que llevan a enfermedad cardiovascular (2). Una modesta pérdida de peso es de beneficio para reducir los riesgos a la salud relacionados con obesidad (3). A pesar de ello, no hay todavía una intervención efectiva de uso generalizado para reducción duradera de peso.
Terapia basada en dieta y ejercicio
El manejo nutricional convencional para obesidad se basa en dieta hipocalórica y ejercicio (4-6). Aunque durante la intervención, el peso promedio disminuye en el subgrupo que asiste a las visitas, el seguimiento de estos pacientes muestra gradual reganancia de peso (7). La inferencia causal en estas intervenciones no se puede determinar debido a que los cambios de alimentación o ejercicio que disminuyen peso no son monitoreados. Sin embargo, la reganancia de peso subsecuente a este tipo de intervención indica que los cambios conductuales que llevaron a reducción de peso no son mantenidos (8). Aunque se ha extendido la intervención para aumentar la efectividad (6), esta estrategia es poco viable por la limitada capacidad del sistema de salud para atender a la alta proporción de la población afectada.
Ponerse a dieta
Muchos de los esfuerzos para perder peso entre el público general ocurren sin asesoría especializada. Tal es el caso de las dietas reductivas de moda, las cuales son rápidamente abandonadas. Una encuesta en UK encontró que de cada cinco personas que comienzan régimen alimenticio, dos duran una semana, dos duran un mes y una dura tres meses (Alpro press communication, 2013).
Que los esfuerzos dietéticos no sean mantenidos es un problema porque si no hay reducción de peso o el peso perdido es recuperado, los riesgos del sobrepeso-obesidad a la salud no pueden ser prevenidos.
Por qué fallan las dietas
Tanto prescripciones dadas por nutricionistas o dietas reductivas de moda parecen no ser la opción para reducir el sobrepeso y obesidad. Este tipo de intervención es percibida por los participantes como compleja y cognitivamente demandante (9). En particular, es muy difícil hacer día a día cambios simultáneos en múltiples hábitos dietarios y de actividad física.
En adición, restringir la dieta podría contribuir rebote conductual. Es decir, la persona sucumbe con mayor fuerza a la tentación. Experimentos de laboratorio han mostrado que personas que reportan prácticas restrictivas o preocupación por el peso, terminan consumiendo hasta 50% más calorías cuando su régimen es violado (10).
Proceso de cambio
La reducción de peso es quizá un proceso de ensayo-error a través del tiempo, donde la persona aprende por si misma a cambiar sus hábitos alimenticios de forma flexible y saludable (11). Por tanto es necesario un nuevo enfoque de formación de hábitos de alimentación y ejercicio para un peso saludable.
Dieta habitual
La alimentación diaria se estructura principalmente de hábitos alimenticios, es decir, los patrones de alimentación que más repetimos. Los hábitos alimenticios y de ejercicio son determinantes del peso corporal. Diversos estudios encuentran asociaciones bivariadas entre cambios en frecuencia de particulares patrones alimenticios con peso (12, 13). Sin embargo, la medición precisa del efecto en peso de hábitos  comunes de alimentación es todavía necesaria.
Intervención conductual propuesta
Durante mi doctorado con Profesor David Booth en la Universidad de Birmingham UK y trabajo subsecuente en el CICMED, he desarrollado un novedoso protocolo conductual para reducción de peso basado en practicar un hábito de alimentación o ejercicio que resulta en reducción de peso duradera (14; Laguna Camacho & Booth, en revisión).
El fundamento de este protocolo es que si la frecuencia de un hábito de alimentación o ejercicio controla una tasa de ingestión o gasto calórico, entonces un cambio en su frecuencia debe alterar el peso. La forma en que tal efecto puede ser medido es que el participante mantenga sin cambio el resto de su habitual alimentación y actividad física. A continuación se describe el ejemplo de un hábito alimenticio con potencial particular de influencia sobre el peso.
Hábito de tener desayuno alto en proteína
El incremento de proteína en el desayuno reduce el apetito e ingestión en el periodo postprandial y en la siguiente comida (15). El efecto de esta disminución en ingestión calórica sobre el peso ha sido poco estudiado (16). La pregunta de mi proyecto actual en el CICMED es saber si incrementar la frecuencia de desayuno alto en proteína causa pérdida de peso.
Protocolo piloto
En un proyecto piloto estudiantes de la facultad de lenguas de la UAEM fueron invitados a practicar por un mes con más frecuencia semanal de lo usual preparaciones en desayuno con jamón, queso, huevo o carne. La frecuencia del desayuno alto en proteína, peso y grasa corporal fueron medidas en la visita inicial y después de 2 y 4 semanas. En la visita 1, los participantes reportaron el número de veces que habitualmente consumían desayuno alto en proteína. En las siguientes 4 semanas, los participantes registraron al final de cada día si realizaron o no el desayuno. Siguiendo una entrevista cognitiva (17), en cada visita los participantes reportaron en adición su habitual dieta y actividad física así como cualquier cambio en alimentación o ejercicio que pudiera haber alterado su peso en este periodo.
En total 16 participantes realizaron el protocolo conductual; 14 mujeres y 2 hombres con edad promedio de 23 ± 5 años y índice de masa corporal promedio de 25 ± 4. Excepto en un caso, todos los participantes incrementaron la frecuencia del desayuno alto en proteína durante las cuatro semanas. La frecuencia promedio incremento de 1.6 ±1.2 veces por semana en la visita 1 a 4.6 ± 1.4 veces por semana en la visita 2 y a 5.0 ± 1.2 por semana en la visita 3; pη2 = 0.77, F [1,15] = 50.1, p < 0.0001. No se observó variación en peso promedio entre las visitas 1, 2 y 3; pη2 = 0.02, F [1,15] = 0.24, p < 0.78. Inspección individual indico que participantes perdieron (n = 8) o ganaron peso (n = 8). Por lo que en un se buscaron las diferencias conductuales entre estos participantes que pudieran explicar la dirección del cambio de peso.
Tanto en participantes que perdieron y ganaron peso, el desayuno alto en proteína disminuyó deseo de comer e ingestión de calorías extra entre desayuno y comida. Sin embargo, participantes que redujeron peso reportaron ~50% menos haber consumido alimentos o bebidas altas en calorías por las tarde-noche (38 vs 87%; p exacta = 0.004).
El incremento de ingestión calórica por la tarde quizá compenso la reducción calórica de la mañana con desayuno alto en proteína. Por tanto el efecto de desayuno alto en proteína en peso fue analizado de acuerdo a si los participantes reportaron o no episodios de calorías extra por la tarde-noche. El incremento en frecuencia de desayuno alto en proteína estuvo asociado con pérdida de peso en participantes que no reportaron incremento en ingestión por la tarde-noche (n = 6, r = -0.77, p < 0.04; Figure 2a). En contraste, no correlación con cambio en peso se encontró en participantes que reportaron ingestión de alimentos o bebidas altas en calorías por la tarde noche (n = 10, r = 0.05, p < 0.44). La pendiente de la regresión indico que cada incremento de una vez por semana en desayuno alto en proteína se asoció con una pérdida de alrededor a 420 gramos de peso (b = -0.420, 95% CI -0.907, 0.067).
Protocolo a gran escala
Los resultados del protocolo piloto mencionado arriba indicaron la factibilidad de que practicar el desayuno alto en proteína quizá tiene un efecto reductor en peso. Actualmente el protocolo de participación se extendió al público general. En este caso se está probando si el efecto en peso del desayuno alto en proteína es mayor al desayuno alto en carbohidrato. Se está además monitoreando la frecuencia de otros hábitos dietéticos o ejercicio cuyos cambios concurrentes en frecuencia pudieran tener una influencia sobre el peso. Las observaciones preliminares sin subanálisis de cambios paralelos en otros hábitos alimenticios o ejercicio continúan siendo consistentes con la hipótesis de que incrementar la frecuencia de desayuno alto en proteína tiene un efecto reductor de peso. Como se muestra en la Figura 1, en datos colectados de 37 casos de participantes, un incremento promedio de frecuencia de 3 veces por semana en  desayuno alto en proteína es concurrente con una pérdida promedio de 0.7 kg de peso y 1 kg grasa corporal en un periodo de cuatro semanas. En total 70% de los participantes que practicaron más veces de lo usual el desayuno alto en proteína perdieron peso y grasa corporal (p exacta = 0.03).
Figura 1. Cambios promedio de frecuencia semanal de desayuno alto en proteína, peso y grasa corporal en un periodo de 4 semanas (n = 37)
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Conclusión
Los hallazgos iniciales de este proyecto llevado a cabo actualmente en el CICMED apoyan la intervención en un hábito alimenticio que resulte en pérdida de peso de potencial significancia clínica.
Algo novedoso con el enfoque conductual propuesto es que no es necesario evaluar la dieta y ejercicio para estimar ingesta y gasto calórico. Esto porque el imbalance en la tasa de energía causado por el cambio en frecuencia de un hábito alimenticio se determina del cambio en peso o grasa corporal. De cualquier forma, cuando los hábitos de alimentación y ejercicio comunes en una localidad sean identificados y caracterizados, un estimado de su aporte calórico promedio por episodio puede medirse. Además el participante puede también reportar el contexto de cada hábito del cual pueden investigarse factores facilitan o dificultan el cambio en esta conducta. Finalmente, para alcanzar a grupos más grandes de individuos, se recomienda usar versiones en internet de este protocolo.
Agradecimientos
Se agradece a CONACYT el financiamiento de este proyecto. Se aprecia la colaboración de Dr Hugo Mendieta Zerón en estudiar la influencia sobre metabolismo lipídico de reducir peso cambiando un hábito alimenticio. Se agradece también el apoyo del Mtro Amado López Arriaga y los compañeros del CICMED en el área administrativa y técnica.
Referencias
1. World Health Organization (2000) Obesity: Preventing and managing the global epidemic. Report of consultation; WHO technical report series 894. Ginebra
2. Executive Summary of the Third Report of the National Cholesterol Education Program (2001) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment in High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III). Journal of the American Medical Association 285: 2487–2497
3. Goldstein BJ (1992) Beneficial health effects of modest weight loss. International Journal of Obesity and Related Metabolic Disorders 16: 397–415
4. Tuomileto J, Lindstrom J, Eriksson JG et al. (2001) Prevention of type 2 diabetes mellitus by changes in lifestyle among subjects with impaired glucose tolerance. New England Journal of Medicine 344: 1343–350
5. Knowler WC, Barrett-Connor E, Fowler SE et al. (2002) Reduction in the incidence of type 2 diabetes with lifestyle intervention or metformin. New England Journal of Medicine 346: 393–403
6. The look AHEAD Research Group (2014) Eight-year weight losses with an intensive lifestyle intervention. Obesity 22: 5–13
7. Mann T, Tomiyama AJ, Westling E et al. (2007) Medicare’s search for effective obesity treatments: diets are not the answer. American Psychologist 62: 220–233
8. Heymsfield SB, Harp JB, Reitman ML et al. (2007) Why do obese patients not lose more weight when treated with low-calorie diets? A mechanistic perspective. American Journal of Clinical Nutrition 85: 346–354
9. Mata J, Todd PM & Lippke S (2010) When weight management lasts. Lower perceived rule complexity increases adherence. Appetite 54: 37–43
10. Herman CP & Mack D (1975) Restrained and unrestrained eating. Journal of Personality 43: 647–660
11. Epiphaniou E & Odgen J (2010) Successful weight loss maintenance and a shift in identity: from restriction to a new liberated self. Journal of Health Psychology 15: 887–896
12. French SA, Jeffery RW & Murray D (1999) Is dieting good for you?: prevalence, duration and associated weight and behaviour changes for specific weight loss strategies over four years in US adults. International Journal of Obesity 23: 320–327
13. Booth DA, Blair AJ, Lewis VJ & Baek SH (2004) Patterns of eating and movement that best maintain reduction in overweight. Appetite 43: 277–283
15. Fallaize R, Wilson L, Gray J et al. (2013) Variation in effects of three different breakfast meals on subjective satiety and subsequent intake of energy at lunch and evening meal. European Journal of Nutrition 52: 1353–1359
16. Vander Wal JS, Gupta A, Khosla P & Dhurandhar NB (2008) Egg breakfast enhances weight loss. International Journal of Obesity 32: 1545–1551
17. Knibb RC & Booth DA (2011) Situation-specific cognitive behavioural self-therapy for erroneously suspected allergy or intolerance to a food. A short self-assessment tool. Appetite 57: 439–442

Hábitos alimentarios y peso saludable - el origen del programa para bajar peso en 2014

Recientemente lleve a cabo un Programa Nutricional piloto entre estudiantes de la Facultad de Lenguas de la UAEMex. Realizar simultáneamente múltiples cambios en alimentación requiere un gran esfuerzo, lo cual causa que tales cambios no sean mantenidos. Por tanto, el interés del Programa Nutricional fue mejorar saludablemente solo un hábito alimentario y probar si tal cambio reducía peso. Para tal fin, el cambio recomendado en alimentación fue monitoreado junto con el peso y grasa corporal.
En general se encontró que mejorar un hábito de alimentación, mejora el peso. De hecho, mejorar un solo hábito de alimentación reduce alrededor de 1 a 2 kg de masa grasa en menos de un mes. Dicho efecto puede verse más claramente entre estudiantes que mantuvieron el cambio de alimentación saludable, como es el caso de una estudiante mostrado en la siguiente gráfica:
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La repetición de un patron alimentario saludable llevo en varios casos a la habituación, es decir, los estudiantes que mantuvieron el cambio, e.g. comer más fruta entre comidas, reportaron despues de 4-5 semanas que el cambio ya era una práctica común para ellos y se sentían bien, sin tanto deseo por otros alimentos no tan saludables.
Las entrevistas de alimentación habitual indicaron algunas practicas de alimentación comunes entre los estudiantes:
En muchos casos deben levantarse muy temprano para ir a la escuela. Además de que a estas horas reportan no tener mucha hambre, por las prisas, usualmente solo toman un licuado.
Después por el hambre de que desayunaron muy poco, se comen un chocolate o unas galletas o almuerzan algo en la cafetería como una torta o unos chilaquiles.
La comida y cena son generalmente en casa, lo más común es comer sopa, guisado, tortillas y tomar agua. Esto es en general saludable. Sin embargo, por las tardes, llegan a comer algún dulce o galletas cuando tienen estrés por la escuela.
Dificultad para mantener el cambio recomendado fue en muchos casos  ver un alimento que ellos disfrutarían como pan dulce, galletas o helados. A veces realizar el cambio se les pasaba un poco por sus otras actividades o no lo podían hacer porque no tenían lo necesario para realizarlo, por ejemplo, una fruta disponible para la colación.
Se encontró que la variación en sus horarios clases y carga de trabajo interfiere con tener una alimentación estable. También se encontró influencia social para comer no tan saludablemente, en este caso, eventos con amigos donde hay mucha comida, papas, refresco, etc.; salidas al cine o simplemente alguien ofreciendo un dulce.
De lo anterior, puedo concluir algunas cosas para crear un balance saludable en los patrones de alimentación:
Tratar de desayunar algo como un poco de comida con el fin de que tengan menos hambre y de esta forma quizá una fruta o una palanqueta sea suficiente entre comidas.
En caso de almorzar fuera de casa, se puede optar por una torta, sándwich, enchiladas, o algo similar, solo se deben evitar preparaciones con mucha grasa.
Algunos estudiantes reportaron que tomar agua a lo largo del día les ayudaba a sentirse llenos, por tanto una recomendación puede ser llevar regularmente a la escuela su botella con agua.
En general, la idea no es nunca comer frituras y golosinas, más bien tratar de comerlas menos seguido. Asi mismo, tampoco es siempre comer frutas y ensaladas, más bien tratar de comerlas más frecuentemente.
Ayuda también mantener fuera de la vista aquellos alimentos que se desea comer menos.
También ayuda tener recordatorios para realizar el cambio y preparar desde antes lo que se va comer, por ejemplo, comprar manzanas, mandarinas, plátanos para las colaciones de los siguientes días.
Algo que quizá ayude sea tener un amigo que también busque comer más saludablemente. De esta forma, este amigo seria una influencia positiva que ayudara a disminuir comidas y colaciones no saludables. Durante el programa, esta influencia ayudo a los participantes a realizar el cambio recomendado.
La experiencia ganada con este estudio será de utilidad para diseñar un Mini-Programa para Perdida de Peso basado en estrategias muy especificas para esta comunidad de estudiantes.
Finalmente, los alimentos que ingerimos afectan nuestra salud y bienestar, por tanto, es bueno seleccionar sabiamente nuestras comidas y colaciones.